En Ruth Benzacar Galería de Arte, J. Ramírez de Velasco 1287, en el barrio de Villa Crespo, se inauguran dos exposiciones el miércoles 8 de julio:

“El origen del mundo” de Jazmín López con curaduría de Sofía Dourron

Un video de toma continua de diez minutos, recrea la célebre pintura realista de Gustave Courbet del mismo nombre. Inspirada en los derroteros de esa obra

—pintada en 1866, pero exhibida al público por primera vez en 1988 y durante años colgada en la casa de campo del psicoanalista Jacques Lacan—, la obra y la exposición homónima despliegan una serie de dispositivos para la visión y para la construcción y circulación de imágenes que median y modelan nuestra experiencia de las mismas.

El montaje y el diálogo en off de la obra —incorporado en posproducción— proponen una reflexión sobre el arte, el anonimato y el acto de mirar, y cuestionan cómo el encuadre y la mediación dan forma a la percepción. Durante casi un siglo la pintura de Courbet fue vista por un puñado de personas, pero conocida a través de relatos escritos que desde el siglo XIX en adelante describieron la obra y sus mediaciones: un velo verde, una pintura de un castillo en la nieve, un dispositivo de madera construido por André Masson. En la galería, esas mediaciones se multiplican: el acceso habitual a la sala principal queda bloqueado y se propone un recorrido por las oficinas y la trastienda —uno de los dispositivos por excelencia para la circulación del arte— como único camino hacia la obra.

Si el realismo de Courbet abrió nuevos horizontes al retratar el mundo sin idealizaciones y al incorporar la dimensión política y social como materia artística, la operación que despliega López va más lejos: al revelar los dispositivos de la imagen —cinematográfica y pictórica— produce un doble movimiento sobre lo real. Nos muestra que el realismo no imita la realidad, sino que la construye: selecciona, organiza y da forma a los sujetos y objetos que la componen, moldeando así nuestra percepción. Y lo hace con especial insistencia sobre los cuerpos feminizados y los regímenes de su consumo y visibilidad.

“Futuro acontecer” de Raquel Forner con curaduría de Larisa Zmud.

La muestra reúne una selección de óleos y dibujos de las series del Espacio, desarrollados entre las 1966 y 1987.

Lejos de las categorías convencionales de la historia del arte, las obras de este período despliegan un universo poblado por astroseres, mutantes, terráqueos y figuras híbridas que imaginan nuevas formas de existencia y de relación entre humanidad, tecnología y cosmos. A través de estas imágenes visionarias, Forner construyó una narrativa singular sobre el futuro, marcada tanto por las transformaciones científicas de su tiempo como por las profundas preguntas éticas que atravesaron el siglo.

La conquista espacial, los avances tecnológicos y las consecuencias de los conflictos bélicos impulsaron en Forner una reflexión persistente acerca del destino humano. En sus pinturas y dibujos, el espacio no aparece como escenario de conquista sino como territorio de encuentro, transformación y conocimiento. Allí emergen seres que habitan los límites entre categorías establecidas, figuras que encarnan la posibilidad de una humanidad renovada.

Curada por Larisa Zmud, Futuro acontecer propone una nueva lectura de esta producción, poniéndola en diálogo con los imaginarios de la ciencia ficción feminista y destacando la vigencia de una obra que anticipó discusiones contemporáneas sobre los vínculos entre cuerpos, tecnología, ecología y futuro. A través de una selección de trabajos históricos, la muestra recupera la potencia especulativa de Forner y su capacidad para imaginar horizontes posibles frente a las incertidumbres de su presente.

Las exposiciones se podrán visitar hasta el sábado 29 de agosto.